NAVEGANTE DE LAS ESTRELLAS – HOMENAJE A JOSÉ BONNET CASCIARO

El pasado 21 de junio, la gran familia de la Asociación Astronómica de Cartagena recibió una de esas tristes noticias que nunca se está preparado para escuchar: el fallecimiento de D. José Bonnet Cascario. Nuestro querido y eterno presidente emprendió su último viaje, hacia las estrellas que tanto contempló, estudió y amó durante toda su vida, con la misma pasión con la que amó defendió y luchó por su ciudad natal de la que hoy ya forma parte de su historia, nuestra querida Cartagena.

Hablar de Pepe es hablar de la historia de ASAC. Resulta imposible resumir en unas pocas palabras todo cuanto hizo por nuestra asociación, los proyectos que impulsó, las ilusiones que sembró y las incontables vivencias que compartimos a su lado. Quienes tuvimos la fortuna de conocerlo sabemos que su legado va mucho más allá de las instalaciones, de los telescopios o de las actividades que hoy disfrutamos. Su verdadero legado son las personas a las que inspiró.

Pepe compartía con nosotros sus inquietudes con la naturalidad de quien conversa con su propia familia. Nos hablaba de sus proyectos, de sus libros, muchos de los cuales algunos tuvimos el privilegio de leer antes de su publicación, y de sus experiencias como capitán de la Marina Mercante, donde la navegación, la historia y la astronomía se fundían en una misma pasión. Era fascinante escuchar sus relatos sobre el mar, sobre las estrellas que guiaban el rumbo de los barcos y sobre fenómenos tan extraordinarios como el inagotable rayo del Catatumbo, iluminando las noches del lago de Maracaibo.

Pero si había un tema capaz de despertar en él un entusiasmo especial era Cartagena. Amaba profundamente su ciudad y soñaba con verla convertida en un referente de la divulgación científica. Durante años insistió en una idea que repetía con absoluta convicción:

«El Centro Astronómico de Cartagena es mucho más que un observatorio.»

Y tenía razón.

Hoy el CACT es un lugar donde se divulga la astronomía, donde se organizan observaciones, conferencias, talleres, sesiones de planetario, actividades de astrofotografía y encuentros que acercan el universo a miles de personas. Cada rincón del centro conserva algo de su visión.

Aún permanece grabada en nuestra memoria la satisfacción que reflejaba su rostro cuando veía llegar a grupos de niños cargados de ilusión para descubrir el cielo por primera vez. Observaba aquellas escenas con una sonrisa serena, consciente de que quizá, entre aquellos pequeños visitantes, estuvieran naciendo futuros científicos, ingenieros o simplemente amantes del firmamento.

También compartimos innumerables viajes. Entre ellos, permanece imborrable la visita al Real Observatorio de la Armada. Aquel recorrido por la historia, presente y futuro de la astronomía y de la navegación fue mucho más que una excursión. Contemplar antiguos cronómetros, instrumentos náuticos, telescopios históricos o la estación de telemetría láser, y donde tuvimos la fortuna de poder observar elusivo rayo verde en la costa gaditana.

Y luego estaban esos momentos sencillos que terminaban convirtiéndose en inolvidables. Las cenas alrededor de la tortilla de patatas -como un sol gastronómico-, eran casi una tradición. En torno a la mesa giraban conversaciones tan variadas como el propio universo: astronomía, historia, literatura, navegación o simplemente la vida. Pepe siempre aparecía con una anécdota, una ocurrencia improvisada o un comentario lleno de humor que acababa provocando las risas de todos. Aquellas reuniones fortalecían algo que Pepe siempre defendió: que ASAC no era solo una asociación, sino una auténtica familia. Porque esa era precisamente una de sus mayores virtudes: mantenernos unidos, y hacer sentir a todos parte de un mismo proyecto.

Como presidente era un líder cercano. Sabía escuchar, mediar y resolver cualquier dificultad con paciencia, sentido común y, la mayoría de las veces, con un gran sentido del humor. Cuando era necesario mostraba la firmeza de un capitán, guiando a su tripulación incluso en las peores tormentas.

Fue un hombre incansable, perseverante y generoso. Un apasionado divulgador de la astronomía, un defensor incansable de Cartagena y una persona capaz de contagiar ilusión a cualquiera que compartiera unos minutos de conversación con él. Su entusiasmo era sincero y profundamente humano. Tenía la extraordinaria capacidad de hacer que cualquier proyecto pareciera posible. Para muchos fue un presidente. Para otros, un maestro. Para todos, un amigo. Y para quienes compartimos tantos años a su lado, fue, sencillamente, parte de nuestra familia.

Como homenaje a toda una vida dedicada a la astronomía y a la Asociación Astronómica de Cartagena, el telescopio del observatorio de la Cúpula Este lleva hoy su nombre, José Bonnet Casciaro. Es un reconocimiento permanente a quien soñó con aquel lugar mucho antes de que existiera, y dedicó tantos años a hacerlo realidad.

Su ausencia deja un vacío imposible de llenar, pero también una responsabilidad: continuar el camino que él abrió como fundador de la Asociación Astronómica de Cartagena. Aunque las personas verdaderamente importantes nunca desaparecen del todo. Permanecen en las obras que construyeron, en las personas que formaron y en los sueños que ayudaron a hacer posibles.

Cada noche, cuando levantemos la vista hacia el firmamento, abramos las cúpulas de los observatorios, y todos los recursos para observar el cielo, será inevitable buscar entre las estrellas a quien tantas veces nos enseñó a comprenderlas.

Porque quienes dedican su vida a iluminar el camino de los demás nunca dejan de brillar.

Buen viaje, querido Pepe. Que los cielos que tanto contemplaste sean ahora tu puerto definitivo.

Descansa en paz navegante de las estrellas.

“Somos polvo de estrellas que piensa acerca de las estrellas. Somos el medio para que el Cosmos se conozca a sí mismo”

Carl Sagan.

La gran familia de ASAC, y D. José Bonnet Casciaro, presidente y fundador de la asociación, durante el acto de descubrir la placa con su nombre.

La gran familia de ASAC y  D. José Bonnet Casciaro, presidente y fundador de la asociación, durante el acto de descubrir la placa que lleva su nombre.

Unas entrañables palabras durante el acto, de la presidenta actual de ASAC Cristina Díaz, y de la familia de D. José Bonnet Casciaro, su hija Gema y su esposa M.ª Carmen.

Unas entrañables palabras durante el acto, de la presidenta actual de ASAC, Cristina Díaz, y de la familia de D. José Bonnet Casciaro, su hija Gema y su esposa M.ª Carmen.

Unas imágenes del astrofísico cartagenero, el doctor D. Rafael Rebolo López, fue director del Instituto de Astrofísica de Canarias hasta el año 2024. Investigador del IAC y Socio de Honor de ASAC.

En el mismo collage, podemos observar unos momentos durante el brindis y la despedida a nuestro presidente honorífico D. José Bonnet Casciaro.

Algunas imágenes entrañables durante diversas actividades rescatadas para  el recuerdo.

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